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El blog de lormaster

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Características del Periodo Radical en Colombia

 Al haberse establecido leyes librecambistas, Colombia se integró al mercado internacional como un país exportador de materias primas y como importador de productos terminados. Durante el período radical, los gobiernos se preocuparon por estimular esta economía y por esta razón se vio la necesidad de construir vías de comunicación que hicieran posible el traslado de los productos desde las zonas productoras hasta los puertos fluviales y marítimos.

 Tanto el Gobierno Central como los gobiernos de cada estado se preocuparon por modernizar y extender el sistema de comunicación. Durante la década de 1860 los esfuerzos se concentraron en la construcción de carreteras. Sólo en 1872 se llegó a la conclusión de que era mejor construir ferrocarriles y se iniciaron las obras para conectar por vía férrea ciudades como Cali y Buenaventura, Medellín y Puerto Berrío, Barranquilla y Sabanilla, entre otras. Estos fueron los primeros ferrocarriles colombianos.

El principal producto de exportación durante el período radical fuel el tabaco. También se exportaba oro, quina o añil, cuando la producción de tabaco no era suficiente para pagar los productos que se importaban de los países industrializados. El café, aunque ya se cultivaba en algunas regiones del occidente del país, no era todavía un producto exportable. La decisión sobre qué producto debía exportarse no se tomaba en cuenta teniendo en cuenta las necesidades del país sino las del mercado internacional. Por esta razón, la economía se desarrollaba hacia afuera y casi no existía ningún avance económico en el interior.

Como consecuencia de la aplicación de los principios del radicalismo, consagrados en la Constitución de Rionegro, se fortalecieron los grupos regionales de terratenientes y comerciantes a quienes el Estado solicitaba préstamos a fin de solucionar su caótica situación económica. A la crisis económica se sumó el descrédito del Gobierno Central y la caída de las ventas del tabaco a partir de 1876. Para las elecciones de 1876, el liberalismo estaba ya dividido en dos grandes grupos: los radicales que deseaban que se mantuviera la Constitución y los moderados que, junto con los conservadores, defendían un cambio hacia el centralismo. Pese a la división, Aquileo Parra fue elegido para la presidencia.

Parra, el último presidente radical, tuvo que enfrentar la sublevación de los conservadores de Tolima y de Antioquia. En 1878, los liberales moderados y los conservadores apoyaron la candidatura de Julián Trujillo quien, una vez elegido, abolió las leyes anticlericales e inició negociaciones para poner fin a la separación entre la Iglesia y el Estado. El Congreso, conformado en su mayoría por liberales radicales se opuso a estas medidas. El gobierno de Trujillo abrió el camino a la Regeneración, un movimiento político cuyo objetivo era la restauración política y económica del país, el restablecimiento de la paz y el fortalecimiento de las instituciones y del poder del Estado. A la cabeza de este movimiento estaba Rafael Núñez, quien contaba con el apoyo de los liberales moderados y de los conservadores. Núñez fue elegido presidente en 1880. Durante su primer gobierno, que se extendió hasta 1882, dictó leyes que agradaron a los conservadores, tales como el restablecimiento de los estudios de religión abolidos durante el período radical, y la autorización a los obispos desterrados para regresar al país. Para el siguiente período fue elegido Javier Zaldúa quien falleció y fue sucedido por José Eusebio Otálora. Durante su gobierno retornaron al país los jesuitas, que habían sido expulsados por Mosquera al iniciarse el período radical. Con estos últimos gobiernos la caída del radicaliamo era ya evidente. En 1884, Núñez fue reelegido e inició su proyecto de derogar la Constitución de Rionegro y redactar una nueva Constitución de carácter centralista. Los radicales y caudillos regionales se opusieron a este proyecto y declararon la guerra a Núñez en 1885. El conflicto se inició en Santander y se extendió a otros estados. Apoyado por los conservadores y los liberales moderados que se unieron en el Partido Nacional, Núñez pudo vencer a los sublevados y declarar la nulidad de la Constitución de Rio negro.

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