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En la primera reflexión que el hombre hace de sí mismo, encuentra varias características que lo definen y lo distinguen de los demás seres  naturales. Al mismo tiempo se hace  consiente que tales características no se han desarrollado en el más que en una pequeña parte. Por tanto, su primera preocupación será desarrollar esas características  que ahora concibe como capacidades humanas. Ese anhelo se convierte en su aspiración fundamental.

Un rasgo muy humano es la satisfacción  de las necesidades a través del trabajo; en el ejercicio de este se desarrollan diversas técnicas y herramientas cuyo correcto uso conforma el conocimiento. Se comprende de inmediato que por medio del conocimiento se puede tener una relación más productiva con el medio natural. Su primera aspiración es entonces la de conocer. Así lo comprendieron y analizaron pensadores como Sócrates, platón y Aristóteles, platón y Aristóteles. Epicureistas y hedonistas no consideraron tan importante la necesidad de conocer, como el deseo de ser feliz. Para ellos, entonces, el hombre es un ser que aspira a ser feliz. Una última corriente del pensamiento formula que si bien la felicidad era un anhelo muy humano, esta no se encontraba en la vida eterna. Por lo tanto, el hombre fundamentalmente aspira a la vida  eterna. San Agustín  es su más representativo autor. Estas tres corrientes serán el tema de la presente unidad.

 ASPIRACION AL CONOCIMIENTO

Para intentar resolver los interrogantes sobre el hombre no se puede partir de lo que vemos desde afuera del mismo hombre, no lo podemos observar más que dentro de sí mismo, ya que no nos es posible salirnos de nuestra condición de hombres al momento de intentar resolver el problema.

Así, el estudio del hombre seria para los riesgos, el estudio de sus actividades propiamente humanas. Y encontraron estos primeros pensadores que dentro de las carteristas, más significativas, y más exclusiva del hombre, era su necesidad, y por lo tanto sus aspiraciones al conocimiento.

De este modo, en el esfuerzo por resolver los interrogantes sobre la naturaleza y la finalidad del hombre, jugo un papel muy importante la concepción que  a la par se iba teniendo sobre qué es lo que podamos conocer y que valides podamos dar a nuestros conocimientos.

 SÓCRATES: EL CONOCIMIENTO DE LA VIRTUD  

Una importante característica del pensamiento socrático es que si bien es el iniciador de la reflexión antropológica. No tiene propiamente un discurso antropológico. Una segunda característica, igualmente contradictoria es que siendo uno de los filósofos que más profundamente ha marcado el pensamiento no tiene un sistema filosófico organizado, como lo tuvieron sus ilustres sucesores, platón y Aristóteles.

Al unir estas dos características tenemos por resultado que en el pensamiento de Sócrates sea factible encontrar mescladas sus concepciones sobre el hombre, sobre la moral y sobre el conocimiento.

Con este pensador, el problema del hombre es un problema de conocimiento. Hay ante todo que empezar por “conocerse a sí mismo”. Pero, ¿Cómo conocerse a sí mismo?

LA INTROSPECCIÓN COMO MÉTODO

Para alcanzar este autoconocimiento, Sócrates recomienda el método de la introspección. Este método consiste en adentrarse en sí mismo en búsqueda de aquello específicamente humano. Desacuerdo con Sócrates lo que constituye nuestra naturaleza como hombres, es la virtud, entendidas como el saber actuar bien.

Por vil que pueda ser, en todo hombre es posible encontrar un mínimo de virtud. En consecuencia entonces en todo hombre hay un mínimo de saber o conocimiento.

 

ORIGEN DE LA MAYÉUTICA:

La certeza de encontrar un mínimo de conocimiento en cualquier humano, es el fundamento de la mayéutica. Como ya se explicó detenidamente, este consiste, en obtener conocimientos de un individuo que se supone en la ignorancia, a  través de un interrogatorio que le obliga a precisar sus conceptos.

TRES PREMISAS ÉTICAS:

En ese viaje al fondo del hombre  en busca de su esencia Sócrates obtiene tres premisas o fundamentos de la concepción de la virtud, y del actuar virtuoso.

La virtud es idéntica al conocimiento: ante todo expliquemos, que por virtud se entiende el producto más exceso de la actividad moral. Loa virtud, a la cual llega con la práctica continua del bien no es obtenida con privaciones ni sacrificios rituales. La virtud es la práctica continua de la reflexión racional sobre los actos propios. De allí concluimos que un acto es bueno cuando tiene una justificación racional sólida.

Tenemos que toda justificación racional es válida universalmente. Al ser las justificaciones éticas producto de la razón, coinciden con las características del conocimiento: validez y universalidad. Si dos cosas poseen características idénticas, podemos concluir fácilmente que estamos hablando de la misma cosa. Así demostramos que la virtud es un conocimiento de lo racionalmente valido en el actuar humano. En conclusión, el hombre sabio ha de ser virtuoso, pues la virtud es consecuencia del conocimiento.

El vicio es ignorancia o error intelectual: si cometemos una acción que podamos llamar falta moral no es por que desee el mal ni los perjuicios que este nos pueda traer. La razón verdadera está en la ignorancia  que tenemos de las reales consecuencias de la acción que cometemos.

OBRAR MAL ES SIEMPRE INVOLUNTARIO:

Dado que no teníamos una idea verdadera del fin al que nos llevaría la acción que emprendimos, no hubo en nosotros intención de llegar a él. Esta situación si bien nos excusa de las consecuencias de la acción misma nos culpa de una falta aún  más grave: la ignorancia

 ¿QUE ES EL HOMBRE?

 Aunque la reducción a fórmulas en filosofía sale ser deficiente, podemos intentar resumir la concepción antropológica de Sócrates en unas pocas frases. En primer lugar podemos afirmar que el hombre es una criatura en constante búsqueda  de sí misma que en todo momento de su existencia debe mantener bajo examen y escrutinio racional  las condiciones de esta. El hombre se distingue en Sócrates, por poder de dar una respuesta racional  a cualquier pregunta racional que se le haga sobre el mismo.

 

CONCEPCIÓN PLATÓNICA DEL HOMBRE:

 En varios aspectos, la filosofía de platón es tomada en sus generalidades  de las enseñanzas de su maestro Sócrates. Pero en términos más específicos, platón desarrollo y sistematizo importantes detalles del sistema filosófico.

Uno de sus logros más inteligentes importantes, fue la unidad que logro establecer entre sus concepciones cosmológicas, antropológicas y gnoseológicas (teoría del conocimiento), superando la simple mescla confusa de su maestro en estos puntos.

 EL HOMBRE ES EL ALMA:

Observando al hombre, y encontrando en los dos elementos diferentes, cuerpo y alma, platón concluyo que lo real y lo verdaderamente humano se encontraba en el alma.

Esto es muy claro para platón. Primero, cuerpo y alma son dos cosas distintas y por tanto solo una de ellas podía ser el hombre, quedando la otra como instrumento a su servicio.

En segundo lugar, le fue fácil observar como aquellas funciones propias del alma, tales como sentimientos, razón, reflexión e imaginación, eran más perfectas e independientes que las del cuerpo; ver, oír, hablar, caminar, respirar, digerir el alimento, y además, que eran actividades más propensas al fallo.

En tercer lugar, platón encontró que varios de los errores que se podían presentar en funciones del alma, eran provocados por deficiencias en las funcione corporales es el caso de error de razonamiento por una deficiente observación de las cosas o del mal comportamiento  moral debido a los bajos apetitos corporales, y mil ejemplos más.

Por último, y tal vez el argumento más definitivo de todos el alma era a todas luces, quien gobernaba y regulaba el comportamiento del cuerpo. Este era para el alma más útil y servicial de lo que ella con aquel.

LAS TRES FACULTADES DEL ALMA:

 Es sencillo observar que el alma humana tiene comportamientos diferentes y opuestos de acuerdo con las circunstancias ¿si el alma fuese de una sola naturaleza, sería posible que en un momento quisiera lanzarse a satisfacer un deseo. Como el comer y al tiempo se reprimiera así misma, por no ser la situación la más oportuna? Es también fácil enfrentar una situación en la que impulsados por sentimientos de ira y coraje llegamos a negar a nuestro cuerpo la satisfacción de sus apetitos, como el comer, el resguardarse del frio, o el protegerse del dolor.

Este permitió a platón pensar en la existencia de facultades distintas en el alma, que serían las encargadas de dominar los diversos comportamientos del hombre.

Encontró que el alma, podría tener tres tipos diferentes de comportamiento. El primero, correspondía a aquellas actividades en la que la razón predomina, tales como la reflexión, la represión de los impulsos agresivos y alimenticios, el dialogo, etc. Existiría para estos un alma racional.

Hay además momentos en los que se es agresivo, belicoso y valientes en los que se enfrenta el peligro o al enemigo sin temor algunos y sin miramientos de las consecuencias que tal acción pueda tener para nuestra supervivencia. Platón encontró en esto la existencia de un alma pasional.

Por último, tenemos comportamientos en que la satisfacción de los apetitos corporales son la finalidad de la acción. Tales apetitos son fundamentalmente dos: los de nutrición y los de reproducción. A tales fenómenos corresponde un alma apetitiva.

FUNCION Y UBICACIÓN DE LAS FACULTADES DEL ALMA:

Platón identifico la facultad racional con un cochero que trata de guiar un carruaje tirado por dos caballos. Uno dócil y bello, correspondiente a la facultad pasional, y otro indómito y feo que corresponde a la facultad apetitiva, y el cual siempre tiende a descarriar al coche del camino.

Platón utiliza esta alegoría para explicar cómo la razón debe orientar el alma Asia el conocimiento, valiéndose de la facultad pasional en su acenso, y luchando por el control del cuerpo y sus apetitos destructores.

Obsérvese además la manera curiosa como platón ubica en el cuerpo las diferentes facultades del alma. La facultad racional naturalmente la ubica en la cabeza, debidamente aislada por la estreches del cuello, de la facultad irascible o pasional que se encuentra en el pecho. Por último, en el punto más alejado posible y separado de las dos anteriores por el diafragma, está la facultad apetitiva, la que por su distancia poco puede perturbar la actividad racional, con sus continuos desenfrenos en la satisfacción de las necesidades que la atañen

EL HOMBRE EN PLATON:

Sintetizando todo lo expuesto hasta el momento tenemos que: el hombre es un alma racional encadenada en un cuerpo material insensible, que busca salir de el para retornar a un estado original de perfección, atravesó de una continua lucha por el logro de mayores y más perfecto conocimientos, y evitando caer en los apetitos de su ser sensible y material.

De donde se concluye que la función prioritaria de todo ser humano, ha de ser el cultivo de su inteligencia como un deber moral por el rescate de su alma y su retorno al mundo de perfección.

ARISTOTELES: LA UNION ENTRE EL ALMA Y EL CUERPO:

Muy contrario a platón, para quien la relación entre el alma y el cuerpo además de indeseable era un simple accidente, Aristóteles considero que la unión entre estos dos elementos era fundamental. La prueba de tal unión se encuentra fácilmente al observar hechos comunes en el hombre, donde no le es posible divorciar los fenómenos del alma de aquellos del cuerpo. Por ejemplo, el encolerizarse, el tener valor, y en general tener sensaciones. Ni siquiera el pensar mismo, pues Aristóteles dice que “tampoco este acto podía ser sin cuerpo”.

No obstante esa inseparabilidad entre el alma y el cuerpo es en el alma donde se ubican las funciones propiamente vivientes y racionales. Es entonces el alma quien conforma las características del cuerpo y sus funciones. El alma nada podría hacer si no tuviera un cuerpo en el cual actuar.

 

LAS FACULTADES DEL ALMA

Como platón Aristóteles encontró que el alma poseía varias facultades. Estas para platón no dejaban de ser antagónicas, ya que la facultad apetitiva disturbaba gravemente la facultad racional. En Aristóteles estas facultades son más bien complementarias; es decir, que para que se presenten unas es necesaria que se den otras previamente.

Estas facultades según Aristóteles y en su orden de sucesión son la nutrición, el apetito, la sensibilidad, la locomoción y el pensamiento. Es imposible que la locomoción se presente, si no hay sensibilidad y el pensamiento tan solo es factible mientras se den las demás facultades.

LA FACULTAD NUTRITIVA

Es la más común y la primera de las facultades del alma. Tiene por función engendrar y nutrirse. Por naturaleza, todo ser tiende a reproducirse y así participar en lo eterno del cosmos. Según Aristóteles casi no puede mencionarse un ser natural y viviente que no busque su perpetuación y conservación en la reproducción.

FACULTAD SENCITIVA

Esta facultad tiene dos características principales. Primero, que es una facultad pasiva contraria a la anterior. Al percibir un objeto, el sujeto no debe salir en busca de las características de este. Estas llegan al sujeto sin que él tenga que hacer ningún movimiento. La segunda característica según Aristóteles, es que los sentidos tan solo perciben la forma  de los objetos, sin percibir su materia. De modo, de una masa de piedra, sin que por esto algo de piedra entre nosotros.

Aristóteles encontró cierta condición muy importante en los sentidos: cada sentido está especializado en un tipo específico de características. Así por ejemplo, solo nos es posible captar los sonidos, por medio de la audición y el color y las formas geométricas atreves de la visión. En esto, Aristóteles se adelantó 24 siglos a la psicología y a la neurología contemporánea.

FACULTAD LOCOMOTRIZ

 Es exclusiva de aquellos seres que poseen las facultades anteriores lo suficientemente desarrolladas como para poder sustentar la actividad de la locomoción.

En términos generales, ninguna de las facultades hasta ahora mencionadas es exclusiva del ser humano, si bien como y se dijo, la perfecta función de todas ellas, es condición indispensable para que se de aquella privativa del hombre: el pensamiento.

FACULTAD INTELECTIVA

Finalmente, se encuentra  una facultad esencialmente distintiva y exclusiva del ser humano  esta facultad que llamamos  intelecto, esta con las ideas, en  la  misma relación  en que se encuentra  los sentidos respectos de las  sensaciones. 

Tenemos  en el intelecto una semejanza con las ideas que se permite recibirlas, siendo a la vez diferente de ellas.  Así  como  en los sentidos, la visión es diferente del color o de la forma que se ve, pero a la vez es semejante a esta en cuanto  que puede recibir tales sensaciones; en  el intelecto  este puede recibir la idea  de espacio sin que por esto se pueda decir que el espacio  está en el  intelecto, ni que la idea de espacio sea por completo diferente en su naturaleza al espacio mismo.

 Hay que  tener presente entonces que las ideas tienen su lugar natural, especialmente en la facultad intelectiva del alma.

EL HOMBRE EN ARISTOTELES:

En conclusión, para Aristóteles el hombre e3s un compuesto natural en donde la relación entre el alma y el cuerpo está representada en un laso fortísimo e indisoluble de necesidad mutua. Encontramos además que en el ser humano, el alma toma su forma más compleja al terminar en si todas las facultades que el hombre pueda tener. Como característica imprescindible de estas facultades, se encuentra el que están en una relación de dependencia sucesiva es decir, de cada facultad respecto de la anterior como ya se explicó.

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